El Paso, Tx. 12 de agosto de 2025 — El recientemente fallecido John MacArthur, presentó en uno de sus más recientes libros titulado: «La guerra contra los niños», la idea de que la sociedad actual emprendió un «ataque» en varios frentes contra la infancia. El libro, publicado en español por Editorial Mundo Hispano, argumenta que este conflicto es una lucha por el «corazón y la mente de nuestros hijos» y un asalto al «evangelio, la imagen de Dios y el señorío de Jesucristo”.
El prólogo del libro describe la situación como una «campaña agresiva ejecutada con una malicia desmedida». El objetivo principal es «lavar el cerebro a los niños mediante la difusión de mentiras descaradamente destinadas a borrar la espiritualidad y la moral bíblicas y así desmantelar sistemáticamente los cimientos de la sociedad». Esta propaganda se encuentra en diversos aspectos de la vida de los jóvenes, desde el entretenimiento y la publicidad hasta la música y los programas escolares.
El autor señaló que esta «guerra» tiene como propósito adoctrinar a las futuras generaciones con un sistema de creencias que invierte el bien y el mal, presenta el género como una «escala variable con infinitas posibilidades» y celebra las «perversiones sexuales». Se citan ejemplos como la «hora de cuentos con un travesti» y los esfuerzos de compañías como Disney para incluir personajes LGBTQ+ en su programación infantil.
La batalla por el control de la crianza
MacArthur criticó la creciente influencia del gobierno en la educación de los niños, citando al presidente Biden, quien afirmó que «No existe tal cosa como el hijo de alguien. Los niños de nuestra nación son todos nuestros hijos». El libro sostiene que los políticos y burócratas están «convencidos de que el gobierno sabe mejor que los padres cómo se debe educar a los niños y qué se les debe enseñar”.
El autor insta a los padres a ser conscientes de que viven en «territorio hostil, rodeados de ideologías satánicas diseñadas para alejar los corazones de Dios y de la verdad de Su Palabra». La solución que propone es renovar el compromiso con una crianza «sabia, cuidadosa, atenta y bíblica». Esto incluye proteger a los hijos de las influencias del mundo y no dejarlos en escuelas públicas si están siendo «bombardeados diariamente con propaganda inmoral e impía».
El libro de MacArthur no solo diagnostica el problema de la guerra contra los niños, sino que también «ofrece una solución». El autor enfatiza que los creyentes deben estar preparados para luchar y que, aunque «no se trata literalmente de un combate armado… es un peligroso conflicto ideológico con la eternidad en juego». La responsabilidad de los padres, según el libro, es proteger a sus hijos de esta «esclavitud» y enseñarles la Palabra de Dios, entrenándolos en la justicia.



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